Mi nombre es Amaral, y todo comenzó frente a una pantalla. Tenía solo 7 años cuando vi a Simone Biles volar por los aires en los Juegos Olímpicos. Fascinada, miré a mi madre y le dije con total seguridad: “Mamá, yo quiero hacer eso”. Ella, movida por mi ilusión, comenzó a buscar opciones y encontró un taller municipal en la comuna de Quinta Normal. Aunque solo teníamos una superficie de suelo y ningún otro aparato, mi amor por la gimnasia nació ahí; me apasionaba aprender cosas nuevas y, para mi sorpresa, descubrí que tenía un talento natural.
El talento no pasa desapercibido. Tras verme en las presentaciones del taller, la madre de un compañero de curso le sugirió a mi mamá que me llevara a un club profesional. Poco después, mi propia profesora municipal lo confirmó: yo estaba lista para más. Así fue como llegamos a una clase de prueba en el Club Santiago Gym. Desde el primer minuto supe que ese era mi lugar: las entrenadoras me desafiaron con acrobacias que jamás había intentado, y acepté el reto con el corazón lleno de emoción.
Desde marzo de 2025, mi vida en el club ha sido una hermosa e intensa ola de aprendizaje. Pasé de entrenar solo en suelo a dominar cada uno de los aparatos. Mi evolución fue tan rápida que sorprendió a todos, escalando etapa tras etapa en tiempo récord:
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- Grupo Recreativo: Mis primeros 3 meses (1 hora, una vez a la semana).
- Grupo de Competencia (Iniciación): 2 meses intensos (2 horas, 3 veces a la semana).
- Grupo de Nivelación: 2 meses (3 horas, 2 veces a la semana), donde llegaron mis primeras competencias y mis primeros grandes resultados.
Hoy, formo parte del Grupo Avanzado. Mi compromiso es absoluto: entreno 3 horas diarias de lunes a viernes. El año pasado brillé en mis competencias de Nivel 1 y este año mi crecimiento no se ha detenido. Inicié el año con un concentrado deportivo en Argentina, en mayo debuté en el Nivel 3 y actualmente ya compito en el Nivel 4.
Ahora, un sueño gigante me espera: me estoy preparando para mi primera competencia internacional en la Copa Gilling en Cancún, México.
Llegar al alto rendimiento exige un esfuerzo monumental, tanto físico como económico. Detrás de cada medalla hay un equipo de profesionales que cuida de mí: asisto con el preparador físico Paulo Sáez Madain, tengo sesiones con mi psicóloga deportiva Karoll Niemann, y acudo regularmente a kinesiólogo, traumatólogo y nutricionista deportivo. Mi familia da el máximo absoluto día a día para sostener este sueño, pero los costos de viajes, inscripciones y especialistas son muy altos.
Yo lo doy todo por mi deporte en cada entrenamiento. Por eso, hoy quiero invitarte a ser parte de mi equipo. Al convertirte en suscriptor de mi carrera deportiva, no solo me estarás ayudando a costear los implementos y viajes como el de México, sino que te convertirás en el motor que me impulsará a llevar el nombre de nuestro país lo más alto posible.
¡Acompáñame en este viaje y construyamos juntos este sueño olímpico! 🇨🇱🏅